El carnaval uruguayo es un producto sincrético, constituido con los aportes de las distintas corrientes inmigratorias que imprimieron sus singularidades a un fenómeno de por sí polisemico, nutrido de fragmentos y remanentes de otras fiestas, tanto paganas como cristianas.
En esa diversidad de contenidos de nuestras carnestolendas, se destaca un componente rutilante, tai vez lo más representativo de los festejos, la manifestación más picara y transgresora del cuito a Momo por estos lares: la murga.
Su más pintoresco escenario, el tablado barrial, fue modelo de acción comunitaria, en tanto era construido y
mantenido en su expresión artística por los propios vecinos que realizaban creaciones artesanales de
antología cuando se premiaba su decoración.
Hoy se gestionan empresarialmente al compás de un mercado cada vez más exigente.
La clásica batería de bombo, platillo y redoblante, es respaldada rítmicamente por distintos tipos de
elementos de percusión, así como por guitarra y en menor grado por vientos y teclados, enriqueciendo el
planteo musical de la murga.
La actuación de la murga tiene cuatro momentos: la presentación, donde comunica sinópticamente su
historia y su propósito ante una nueva edición del carnaval, el cuplé y el popurrí son los dos momentos
histriónicos y de humor crítico de la propuesta; finalmente la retirada trasmitirá el tradicional mensaje
evocativo, romántico, mezcla de nostalgia y esperanza, conmoviendo en algunos casos al público y
perdurando en la memoria colectiva de los uruguayos como rasgo identificatorio.
Algunos datos sobre el Carnaval de Montevideo
Nuestro carnaval tiene entre otras características únicas, su duración, casi un mes y medio, sin contar los
largos meses de ensayo que comienzan durante el invierno.
Es un carnaval con expresión en la calle, pero sobre todo tiene una larga tradición de espectáculos de
escena; son casi medio centenar de obras musicales que se renuevan totalmente cada año.
Tiene una cuota importantísima, parte de su esencia, de crítica y sátira social; aspecto que na convertido a
sus textos en verdaderas crónicas de los últimos cien años en lo que refiere a la realidad nacional e
internacional.
Desde el punto de vista económico el impacto que tiene esta fiesta es insoslayable. Más de 800.000
personas ven al menos un espectáculo de carnaval en cada temporada -esto supone que participan de la
fiesta más espectadores que en los partidos de fútbol durante todo un año.
El turista que llega durante la temporadas busca nuestras playas, nuestra zona rural u otros aspectos de la
cultura montevideana, como gastronomía, temporada estival de teatro cada vez más atractiva, etc. pero
resulta sumamente atractivo el dato de que en la última Feria Internacional de Turismo en la ciudad de
Buenos Aires, de cada tres personas que preguntaban en el stand de Montevideo, dos pedían el calendario
del carnaval y demostraban especial interés en productos específicos como Llamadas o Concurso Oficial.
Fuente IMM