CATEGORÍA MURGAS-
La murga es la más elocuente expresión del folclore uruguayo.
Este tiene como característica esencial criticar, satirizar y
divertir, con un lenguaje popular y con un coro que, además o
por encima de sus atributos técnicos sea claramente entendible
para el espectador. Por lo expuesto el coro deberá tener un rendimiento
grupal que este por encima de los rendimientos individuales, claridad
y afinación. En cuanto a lo musical podrán utilizarse
todo tipo de instrumentos de percusión que den respaldo rítmico
a los tradicionales bombo, platillo y redoblante. La guitarra podrá
utilizarse un máximo de 15 minutos a lo largo del espectáculo
y otros instrumentos (cuerdas, vientos, teclados, etc.) tendrán
un tope de utilización de diez minutos.
La murga tendrá un mínimo de catorce componentes y un
máximo de 17 y sus actuaciones tendrán un mínimo
de duración de 35 minutos y un máximo de 45.
La murga podrá entrar en pleno es escena, siendo muy importante
el papel del director que encabezará la movilidad contribuyendo
al contagio de sus compañeros. La escenografía será
optativa estableciéndose que no calificará en el Concurso
Oficial.
En los arreglos corales deberá primar la creatividad, como también
la variedad de los mismos. En lo relativo a la musicalidad, se tendrá
en cuenta todo el entorno musical del espectáculo, conformado
por la variedad de sus músicas, ritmos y climas acordes con la
temática que se desarrolla. La comicidad tendrá una mayor
relevancia en la medida que sea realizada a través de los temas
cantados, privilegiándose por sobre los monólogos o diálogos.
La comunicación deberá considerar la respuesta del público
en lo que hace exclusivamente al logro por parte del conjunto, de los
climas que busca durante su actuación, en lo que tiene relación
con la risa, la alegría, los silencios, la emotividad, el mensaje,
etc. No se tomará en cuenta lo que puede influir la popularidad
del conjunto entre los espectadores que lo apoyan En los textos se consideran
los valores literarios de los mismos utilizados por los conjuntos, priorizando
la sutileza, la picardía y el doble sentido, por sobre lo grosero
y lo soez, así como el espíritu carnavalero. La crítica
y la sátira, así como el ingenio, apostando a la creatividad
por encima del mensaje directo, se valorizarán en la medida en
que, sin perder calidad, reflejen con claridad su sentido. El recurso
de apelar a tintes dramáticos o emotivos, puede enriquecer el
desarrollo del espectáculo, siempre que no
sea utilizado en exceso, pues de ese modo escaparía a la esencia
del carnaval. En lo que respecta a la interpretación, el trabajo
grupal deberá ser valorado por encima de los rendimientos individuales.
Estos deberán estar volcados al servicio del espectáculo.
En el planteo escénico será esencial la utilización
del característico movimiento murguero, debiéndose apuntar
en la puesta en escena a darle mayor brillo y lucimiento a ese movimiento
característico que es la esencia de la categoría.
En vestuario y maquillajes se priorizará la creatividad y el
ingenio, teniéndose en cuenta el carácter carnavalero
del espectáculo. En el maquillaje, al igual que en el vestuario,
se prestará especial atención al colorido y combinación
entre ambos y la creación de personajes.