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Integrantes Letras Datos Entrevistas 2006
Local de ensayo: Club Rozebur (Solferino y Comercio).
Sitio web: http://www.lagransiete.com/

Escribe Guzmán Ramos

La Gran Siete mostró ser una de las propuestas más originales que han pasado por el Teatro de Verano. Toda la independencia y dureza que se elogia en otros espectáculos, la murga de Guillermo Lamolle las presenta con un inigualable sentido artístico basado en la sutileza, el ingenio, el cuidado estético, y la convivencia de lenguajes escénicos que tienen que ver con movimientos, colores, formas y figuras.

Para empezar, vale decir que la postura ingenua y por momentos infantil con la que la murga se planta en escena, lejos de ser accidental, es un elemento persuasivo poderoso, ya que detrás de esa supuesta calidez inocentona, se esconde un veneno amargo que no tiene piedad con nadie.

La Gran Siete entiende la crítica en su sentido total. Criticar es cuestionar, rascar y denunciar, en un Carnaval donde casi todos piden permiso para hacerlo, o bien para tirar un balde de arena gruesa sobre una situación "políticamente incorrecta", las murgas se aseguran que el Plan Ceibal esté bien defendido.

El que crea que Lamolle es un loco de la guerra por su postura extravagante o sus pelotazos entre cuplé y culpé, se equivoca. El director de La Gran Siete sabe donde pisa en cada repertorio, sabe provocar, cuestionar y cuestionarse. Cada cuplé desnuda situaciones que por su grado de locura las vemos como ajenas, pero que si las practicamos con nosotros mismos, nos dejan expuestos al ridículo ante nuestra conciencia. Los ejemplos están en todas las canciones que tarareamos en la ducha y que en algunos casos parten de metáforas que por previsibles, no dejan de ser horrendas o carentes de sentido.

El jugueteo de sana boludez, que comienza con "El hombre ardilla", repasa los hechos sobresalientes del bla, bla, bla, desde el punto de vista de un personaje muy trash en la cultura carnavalera, habituada a que las grandes verdades las comenten las murgas desde una posición doctoral y elaborada.

El salpicón monotemático confirma que sigue viva la expresión "murga es sinónimo de canto anti poder", cuyo cuadro siguiente "La construcción del candidato" (nombre no aportado por la murga), registra una de las mayores carcajadas de la noche, burlándose de las características y condiciones de los políticos más mediáticos del país, en las gateras de la campaña electoral.

Y por si tenemos ganas de otro revolcón, previa mirada en el espejo, aparecen las "guampas" del novillo fusilado del puerto, otro momento breve, lleno de sutilezas textuales y de argumento.

Si quedaba alguna duda que Lamolle es un murguista iconoclasta, basta saber que la retirada de la murga "no tiene ese momento emotivo y profundo", como desafío sustancioso a los varios lugares comunes de palabras y estilos.

En suma, una síntesis murguera excelente, apoyada por una visual colorida, un coro claro y potente que supo edulcorar con melodías, y lenguajes y accesorios escénicos que también funcionaron notablemente al servicio del humor. Una vez más, excelente.

http://www.tre.com.uy/destacados/-la-gran-siete-desbordo-con-ingenio-creatividad-y-propuesta.php

La gran siete (murga)

Dirección Responsable: Guillermo Lamolle
Textos: Guillermo Lamolle - Pablo Nerman
Arreglos Corales: Guillermo Lamolle
Dirección Escénica: Guillermo Lamolle
Puesta en Escena: Ramiro Perdomo
Vestuario: Iván Arroqui
Maquillaje: aún sin confirmar
Principales Figuras: Guillermo Lamolle, Hugo Bravo
Repertorio para la prueba de admisión: Fragmento del saludo, Cuplé del Bolsillo, Bajada