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Ensayo: CLUB PAYSANDÚ - Emilio Raña y Juan Cabal
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Lunes, 16 de enero de 2012
MUSICA › RAUL CASTRO, DIRECTOR DE LA MURGA FALTA Y RESTO
“Transformamos la realidad en alegría”
A punto de desembarcar nuevamente en Buenos Aires, el líder de la histórica agrupación uruguaya explica el sentido de su nuevo espectáculo, que recrea la competencia, en pleno Carnaval montevideano, entre dos murgas, una clásica y otra vanguardista.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-24086-2012-01-16.html
Por Cristian Vitale
Raúl Castro, que la fundó, lleva un registro escrito del intenso derrotero de la murga. Desde sus comienzos (Falta y Resto nació en junio del ’80, “una noche de dictadura”) hasta el 2005, año por año. El, su principal letrista, es quien escribe su propia historia, página web mediante, y la tiñe, leal, de sus claroscuros. Desde los primeros toques, proletarios y barriales, por sindicatos clandestinos, cooperativas y barrios resistentes, pasa por la censura “de época”, el debut en Argentina (1983, vieja Trastienda), la “explosión” de 1984 (370 actuaciones en aquel febrero), el feeling con Alfredo Zitarrosa (Obras, 1984), el inolvidable “Brindis por Pierrot”, junto a Jaime Roos y el malogrado Canario, y los litigios con el “jurado político” que no los dejaba ser primeros en el Carnaval. Esos son los claros. Y ciertos oscuros de los noventa: discrepancias en la dirección, deserciones, la incomprensión de los porteños, intentos sinfónicos, los últimos lugares en el Carnaval del ’95, y deudas que balancean con el cambio de look (más rocker), el “polémico” segundo puesto en el verano del ’92, la exitosa gira de 45 días por Europa, y el renacer del ’96, cuyas estelas explotan en Argentina, duran diez años, y meten 130 mil personas en Plaza de Mayo, en el 2004. Retazos de una historia.
–Faltan los últimos seis años para completar el relato...
–Vamos en ésa, entonces.
Raúl “Tintabrava” Castro se compromete a consumar la tarea inconclusa ante Página/12. A punto de recalar con su Falta por enésima vez en Argentina (viernes y sábado próximos en La Trastienda) engloba la última etapa en dos espectáculos: Anarquía, la leyenda de la murga del viruta y la Comedia del barrio, que adobó con rap (junto a Malena D’Alessio, ex Actitud María Marta) al género histórico. “Y ahora se viene el carnavalazo 2012 con una puesta que va contra la discriminación, y a favor de los músicos y los payasos callejeros: un canto a la alegría consciente y una denuncia constante contra todo lo que vaya en dirección contraria a la alegría popular”, anticipa el director de la murga más influyente del país celeste. Una previa cuya impronta coincide con el espectáculo que la Falta trae esta vez: la historia de Los Eternos Cachafaces y La Loca del 19, dos murgas que compiten entre sí en medio del Carnaval de Montevideo. Ambas, claro, representadas por el mismo elenco. “Se trata de dos murgas contrarias: Los Eternos Cachafaces, responden al viejo estilo, al clásico, y la otra, La Loca, a la vanguardia, a todo lo joven”, explica Castro.
–Y la Falta como nexo, como ocupando el rol del medio, si se quiere.
–Yo diría que se trata de una forma de ampliar la posibilidad de decir de diferentes maneras y con profundidades diferentes, inclusive de opinar de un mismo tema con planteos discrepantes en un mismo espectáculo. Es un poco lo que está sucediendo en nuestra sociedad, donde las cosas que antes eran negras y blancas han tomado diferentes tonalidades y visiones dentro de un mismo sector, incluso dentro de una misma persona. Las tres murgas son el abanico amplio que queríamos para meter el dedo en la llaga de la actualidad y transformar la realidad en alegría. Y sí, de alguna manera la Falta está formada por las opiniones y las estéticas de las dos, porque en sí misma contiene todas las contradicciones de un grupo vivo políticamente y que opina desde la sinceridad sobre todos los temas.
–¿Las crearon ustedes o se espejaron en murgas reales?
–Las dos tienen algo de imaginario y bastante de reales. Son base de la discusión estética que siempre se procesa en todo género, entre lo nuevo y lo tradicional, aunque la Falta sigue siendo esencialmente innovadora. Siempre se ha caracterizado por el riesgo. La innovación es su huella de identidad.
–Como en los comienzos, sí. Otro signo del origen, a propósito, fue la resistencia que encaró la murga contra la dictadura. ¿Contra qué lucha la Falta hoy, con Pepe Mujica en el poder, y una realidad sudamericana que no es la misma de entonces?
–Los gobiernos pasan, las murgas quedan. Siempre y ahora más que nunca hay que estar atentos para que la murga diga todo lo que sienta que es criticable o plausible de mejorar a través de la alegría. Y ni que hablar de la importancia de la denuncia de los casos y las cosas que se entienda que se están haciendo mal. Si con los gobiernos elitistas fuimos duros, con los populares debemos estar más atentos y sinceros que nunca. Esa es la credibilidad de la Falta.
–Un tema clave es, seguro, la política de derechos humanos en Uruguay, sobre todo los plebiscitos que impidieron revocar la Ley de Caducidad. La Falta no puede dejar de opinar.
–Lo que sucede con los derechos humanos nos sigue avergonzando. Es una vergüenza que la mayoría del pueblo en dos plebiscitos se haya negado a la verdad. Pero las causas son varias. Entre ellas, una equivocada politización del tema y una equivocada política de la izquierda mayoritaria, y aquí hay mucho por hacer porque hoy, que el Carnaval se ve por televisión y ha sido asumido por las capas medias de una manera mucho más fluida que antes, los murguistas corremos el riesgo de creernos artistas de la corona real. Ojo, porque somos pueblo que canta. Nada más ni nada menos.
–¿Le quedó algún rencor por las veces que los jurados impidieron votar a Falta y Resto como la mejor murga durante buena parte de la década del ‘80?
–No tengo ningún rencor con nadie. La Falta está cumpliendo una tarea que no pasa precisamente por los premios. Desde hace treinta años estamos tratando de cambiar y mejorar el mundo desde la alegría. Y nunca perdimos todavía.
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Gerardo Dorado, más conocido como el Alemán.
En medio de la grabación de su primer disco, a segundos de actuar en el Teatro de Verano defendiendo y dirigiendo la batuta de la Murga Falta y Resto... Gerardo converso con el Portal y nos decía esto: |
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Confesiones de un letrista
Por Juan Castel
Raúl Castro es sinónimo de Falta y Resto, murga que desde su creación a principios de los ‘80 ha marcado una honda huella en nuestro Carnaval. Pese a que la “Falta” no estará en los tablados durante el próximo febrero, el letrista y director no para nunca.
Instalado en su agencia de publicidad habla de Carnaval y se apasiona como pocos, se transforma. He aquí la primera entrega de un mano a mano en el que el “Flaco” conversa sobre su forma de crear y decir, en la búsqueda de espectáculos que despierten los mismos sentimientos tanto en el Cerro como en Madrid.
- ¿En qué puntos se complementan el oficio de publicista con el oficio de letrista de Carnaval?
- En el mecanismo de la creatividad. En la metodología de la creatividad. Para mí ¿no? El letrista de Carnaval está constantemente tratando de desarrollar una nueva visión de un acontecimiento común. Una visión diferente de un acontecimiento público para poderlo tratar en el repertorio. El publicista hace al revés, toma un elemento determinado y trata de hacerlo público, a través de resaltar sus beneficios. Pero todo eso implica un momento del “eureka”, del “se me ocurrió la idea”. Ese “eureka” creativo, ese momento donde encontrás un mecanismo para hacer una cosa que es diferente a lo que se ha usado, es muy similar.
- Hablás de una metodología de trabajo que ayuda a la generación de ideas, por decirlo de alguna manera
- Totalmente. Como las “tormentas de ideas”, como el trabajo con cada idea en particular, como el anotar todo lo que se me ocurre. Yo tengo un grabadorcito digital, entonces voy grabando constantemente todas las cosas que se me ocurren. Eso me permite trabajar no solamente cuando estoy en el escritorio sino en cualquier momento. Por ejemplo, en el lugar donde vivo salgo a caminar y ahí se me han ocurrido las cosas más importantes últimamente.
- Porque hay una visión a veces romántica sobre el letrista y la musa inspiradora. Y la realidad está más por el lado de que el noventa por ciento es trabajo y el diez por ciento es inspiración ¿no?
- Hay que tener siempre un papel en blanco y una lapicera a mano. Aparece en cualquier momento. Por ejemplo, yo todos los días escribo algo. Ayer escribí una canción. No sé si será una canción, si será un cuplé, si será mañana un tango. Eran las seis o siete de la tarde y estaba tranquilo en casa y le dí. Y salen cosas lindas y salen de las otras. Pero lo fundamental es hacer el ejercicio. No es que vos estás mirando televisión y te aparece... No, mentira. Si estás mirando televisión estás mirando televisión. Cuando estás pensando en algo o se te ocurre algo tenés que agarrar el papel y darle. No aparece solo.
- ¿Te ha pasado alguna vez que apurado por escribir para Carnaval no te viniera la inspiración y resolvieras el texto con mecánica, oficio, carpeta?
- Sí, lo he hecho. El año más evidente fue 1994. Nosotros veníamos de un año ’93 muy salado. Y bueno, tuvimos que armar un espectáculo de apuro. Quedaban dos días para el Teatro de Verano y me faltaban doce o trece minutos de espectáculo. Entonces fuimos a la casa de un muchacho de la murga y en el jardín nos pusimos a ensayar. Y les pedí que llevaran ropas de otros años. Entonces inventamos un cuplé con el flaco Roberto García que se llamó “El hombre de la bicicleta blanca”. Era un tipo que venía del futuro. Empezábamos la despedida a los treinta minutos más o menos de actuación y la gente se miraba. Y el tipo venía en una bicicleta blanca, interrumpía la despedida y decía “vengo del futuro, no saben lo que va a ser, va a ser la decadencia de la Falta, vengan que los voy a llevar para que vean”. Y nos llevaba a un lugar en donde cada uno agarraba una ropa vieja de la murga y hacía lo que se le ocurría, porque representábamos la decadencia. La gente moría de risa, porque claro, cada uno trató de componer un personaje ridículo, obviamente. Pero le dimos un entorno como para que eso quedara bien. La presentación de ese año también fue hecha así a los tirones, con el mecanismo de (canta) “estaba la mosca en su bienestar, vino la araña, la vino a molestar...” Bueno, con eso hicimos la presentación desde el platillero hasta el último integrante. Y se iban sumando, sumando, sumando. Y ahí estaba la Falta con su presentación. No lo podía creer la gente, pero estábamos siete minutos cantando eso. Porque nos faltaba tiempo. Después hicimos el tango de las mujeres. Terminó siendo terrible muga, y la sacamos a carpeta. Y salimos cuartos. De repente otros años hemos trabajado seis meses y entramos en la noche callada. O sea, el oficio te permite algunos “chiveos”, pero no es lo más conveniente. Lo mejor es trabajar.
- El Carnaval tiene eso de los tiempos… Tener que hacer arte contra reloj debe complicar mucho a veces…
- Por eso es que hace unos años que nosotros decidimos no dejarnos apretar por los tiempos y salir cuando estamos seguros de que tenemos un espectáculo que vale la pena ser mostrado.
- En ese punto ¿ya no te aparecen ideas como antes?
- Sí, aparecen sí. Lo que pasa es que te ponés más exigente, estás más ocupado. Porque ahora la Falta no trabaja lo que trabajaba antes, trabaja mucho más, sobre todo en el exterior. Cada uno de nosotros también tiene sus ocupaciones, hemos desarrollado nuestras vidas. Es hermoso salir en la murga pero también es hermoso vivir otras cosas de la vida ¿no? Y también pasa que nosotros desde hace treinta años que venimos diciendo lo mismo de maneras diferentes. Y tenés que buscar maneras diferentes de decir. Porque sino no vale. Yo no puedo hacer de vuelta “Pepe Revolución”, no puedo hacer de vuelta “Murga La”, no puedo hacer de vuelta “Dale alegría”, no puedo hacer de vuelta al “Viruta”. En todo caso eso lo tengo como un baúl que lo saco cuando quiero, por suerte, lo exhibo y la gente muere acá y en cualquier lugar donde haya un tipo de habla hispana. Porque es bueno, gracias a dios, es bueno el material y sobrevivió al tiempo. Pero en Carnaval tenés que poner cosas nuevas. Y tratando de generalizar. Tratando de poder ser entendido. Antes el desafío era que te entendieran y te aplaudieran con la misma profundidad, cariño, amor y compromiso en Malvín y en Flor de Maroñas. Por nombrar dos lugares distantes, desde el punto de vista económico y geográfico. Ahora es que te aplaudan en Malvín, en Flor de Maroñas, en los barrios de Córdoba, en Tucumán, en Comodoro Rivadavia, y si es posible en México y en España.
- ¿Cuándo escribís un espectáculo de la Falta ahora lo pensás también para que funcione en Argentina o en España?
- Lo pienso para el barrio de acá. Pero lo que me doy cuenta que queda dentro de un código demasiado local lo elimino.
- Esa es una de las críticas que se le hacen a veces a las murgas actuales …
- Es mucho más fácil para el murguista hacer un repertorio hablando de la cotidianidad nuestra... Es de fiesta de fin de año de escuela. Si vos en la fiesta de fin de año de la escuela hablás de la clase, todos los pibes se ríen. Es facilísimo. Pero una cosa es la fiesta de fin de año y otra cosa es la murga Falta y Resto. Nosotros durante muchos años hicimos “repertorios” de “fiesta de fin de año”. Y sí. De algunos quedaron cosas que trascendieron esa “fiesta de fin de año”. Hay muchos grupos que vos te das cuenta, porque pasan los años y el tiempo es el más sabio de todos los críticos, que lo que aplaudíamos en aquella época eran “fiesta de fin de año”. Y nada más. Y se quedaron ahí. Y no lo podés ni abrir ese baúl, porque ya no existe. Sin embargo de la Falta gracias a dios hay un montón de cosas que han quedado. Dentro de cosas que eran estructuradas como una gran “fiesta de fin de año”, porque eso es el Carnaval, pero que después trascendieron. Y nos mostraron el camino de que se puede desde lo cotidiano, desde lo masivo, hacer una cosa con cierta profundidad. Que no siempre lo masivo tiene que ser ni chabacano, ni vulgar, no, no. Masivo no es sinónimo de vulgaridad.
- Es como la vieja discusión de lo “comercial” y lo “artístico”…
- Que la gente se ponga celosa, alguna gente, porque de repente dicen “pero entonces ¿es lo mismo un barrio de Córdoba que un barrio de Montevideo?”. El corazón del uruguayo chauvinista te diría “no, obvio, yo quiero mi barrio, quiero estar con mi gente”. Pero desde lo ideológico es exactamente igual. Y la Falta es desde lo ideológico, sino no existe. La Falta es una murga que se define como una “comedia musical política”. Si no es comedia no sirve, si no es musical no sirve, si no es política no sirve. O sea que el que quiera ver otra cosa, o solo reírse de las cosas que pasan acá, con los nombres de la farándula uruguayo-argentina y con las cosas que consumimos en la tele, que no vaya a ver a la Falta porque no las va a encontrar. Ahora, por ahí encuentra otro tipo de crítica, otro tipo de búsqueda de hacer reír, u otros tipos de emociones que en otras cosas no encuentra.
- ¿Vos cambiaste la manera de escribir, de concebir un espectáculo?
- Yo no cambié. Lo que traté de cambiar fue mi visión. La visión periférica de la letra, de hacia donde va dirigida la letra. Y está bueno. Porque no dejo nunca de contar mi historia. El último espectáculo, “Anarquía”, está basado en una historia que tiene que ver con el Uruguay. Y se inicia en el Mercado del Puerto, habla de la izquierda y la derecha que es un código común. Habla de un código muy carnavalero como es la puesta en escena. Pero después en el desarrollo del espectáculo se va a cosas como los desaparecidos, por ejemplo. Son muchos temas los que uno tiene para tocar, hay que saber elegir.
- Siempre van cambiando determinados códigos artísticos. ¿Por donde te pensás que pasan esos cambios en este momento? ¿Será el hecho de acceder a otros países, será la televisión?
- La televisión no sé si determina tanto eso. La murga es de barrio, es tablado. Y cada letrista se imagina a la murga en un tablado diferente. Yo me la imagino en la Mutual, en la vieja Mutual. Y miro y ahí está sentado el gordo Dalton Rosas Riolfo. Y ahí es donde yo me imagino que va a subir y bajar un personaje. Y veo a la doña de la tercera fila que aplaude, que ya sé quien es. Todo en mi imaginación ¿no? Ahora, los códigos que busco son para que me los entienda esa señora de la Mutual, y se ría, me aplauda o me critique. Pero también para que me entienda a su nivel alguien en Mendoza o en Ciudad de México, aunque no maneje algunos de los códigos. Yo busco que cualquiera de esas personas nos vea y entienda enseguida de qué estamos hablando. Por ahí va la cosa
http://www.tre.com.uy/entrevistas/-castro-salimos-cuando-estamos-seguros-que-tenemos-un-espectaculo-que-vale-la-pena-contar.php
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Entrevista: Raul Castro |
Cantor, letrista, director general y productor de la afamada Falta y Resto, Raúl Castro va por u vigésimo sexto carnaval y lleva más de un lustro ofreciendo su colorido espectáculo por escenarios porteños. A los 56 años, este montevideano de ley se entusiasma cuando habla de la tradición murguera: ''Una de las alegrías de mi vida es saber que contamos con un arma cultural muy importante. Intentar que la sociedad mejore desde el punto de vista de las ideas, poner el dedo en la llaga cuando la situación lo requiere o tratar de hacer poesía con los hechos lindos que suceden de vez en cuando, son cosas que se lo debemos exclusivamente a la murga. pero también, como la murga es un género gregario, popular, y de alegría profunda, nos llena de placer que año tras año se acerque más público, no a contemplar, sino a participar con la palabra y su cuerpo. Por otro lado, desde hace ocho años venimos haciendo talleres por Argentina y ahora hasy algunas murgas al estilo uruguayo que proliferaron en todo el país''.
- ¿Cómo explicaría la evolución social y artística que se viene observando en el género?
- En 2006, la murga como género está cumpliendo 100 años y, a diferencia de la murga argentina, la uruguaya es más teatral. En los últimos años se dio un crecimiento notable: antes los tablados eran para doscientas personas, hoy son para dos mil o más, y eso ha hecho que la murga haya evolucionado con mucha competencia. Ninguna dictadura militar detuvo el carnaval, claro que nos han censurado, pero nunca pudieron disolver esta fiesta popular que moviliza como ningún otro evento cultural a los uruguayos. Después del proceso hubo una época de florecimiento, cayó a principios de los 90, y ahora hay una efervescencia brutal. Más de 100 murgas jóvenes con gente entre 15 y 30 años, existe un carnaval de las promesas para niños de hasta 15, decenas de chicos haciendo murga. Fuera del circuito oficial, hay agrupaciones en sindicatos, clubes, colegios, facultades, en barrios. El tema es que la murga se ha convertido en un movimiento de resistencia muy fuerte. Y a nosotros nos viene de la piel, de nuestros padres y abuelos, la murga es lo que nos enseñaron y nos hizo ser lo que somos hoy. Además, pese a la rivalidad, que es muy grande, hoy contamos con formaciones legendarias como Araca La Cana y otras, hermanados en el movimiento murguero, como barcos en una misma flota que vamos navegando en ese mar popular maravilloso que nos hace avanzar a todos. De hecho, antes era imposible que una murga cantara un tema de otra, algo que ahora sí pasa. Y creo que la culpa de la regeneración continua, de la resurrección anual que tiene el fenómeno, la tiene el carnaval mismo: esa red de teatros barriales que da trabajo una vexz por año a una cantidad muy grande de gente que la convierte en artista del pueblo y puede decir cosas.
- Precisamente, ¿cómo convive la expresión genuina de la murga con el hecho de que para muchos se ha convertido, además, en un medio de subsistencia?
- Ahí es cuando entra a jugar la vida del grupo y cada uno de sus componentes. Hay varias generaciones de murgueros que se sostienen gracias al carnaval, es su único trabajo quizás, pero también su pasión. Creo que a los artistas nos unen las sensabilidades, no el dinero, y por más que nosotros podamos sustentar buena parte de nuestras vidas gracias al arte, lo que realmente nos realiza nunca es el medio económico: nos unen sensibilidades similares. El otro día Gustavo Cordera decía que le gustaría que a Bersuit le pasara lo mismo que a la Falta y Resto, mantener una escencia a pesar de ir cambiando a sus integrantes. La murga es siempre un antídoto contra la realidad y es, antes que nada, un encuentro de amigos que sueñan juntos.
- ¿Y cómo repercute la nueva etapa política que atraviesa el Uruguay?
- En 1980, por caso, la gente nos veía a nosotros y a otros grupos como la voz del silencio. Decíamos cosas desde la clandestinidad que la gente entendía claramente: la carga de los significados y el sentido de las letras. La censura hace que uno pueda guarecerse detrás de una palabra para decir mil y en dictadura eso es potencia. Más tarde cuando el Frente y la Falta estaban en legalidad, nosotros continuamos con el criterio de cr´tica y apoyo. Por eso peleamos y ayudamos a que se concretara el sueño del Frente. Actualmente, creo que debemos tener una postura muy crítica y seremos los principales en señalar problemas o debilidades. Pero ojo: va en ello el grado de confianza que la gente nos tenga y, especialmente, nuestra propia ética personal. Por eso muchos creemos que no hay que partidizar: politizarla sí, pero no hacer un partido ni ponerle una sola bandera. Eso sería tergiversar lo que es la murga. Y la murga es crítica, es sátira, sea contra quien sea, sobre todo con las cosas que se hacen mal.
- Con relación a lo estrictamente musical, y tanto para la murga como para el rock, pareciera que en Argentina y uruguay se ha acentuado el gusto por incorporar ritmos y sonidos de ambas culturas.
- Hay una intención de mixturar la música popular nativa con el rock and roll y los nuevos ritmos, sucede con grupos rockeros como La Vela Puerca, No Te Va Gustar, Bersuit Vergarabat. Yo pienso que todo lo que sea mezclar para bien no va contra la escencia de la música, cada uno mantiene su identidad y nos favorecemos todos si se hace con rigor y respeto artistíco por el género. A la murga le pasó lo mismo con El Sabalero, con Zitarrosa, Jaime Roos, Los Olimareños, tipos que hicieron con la murga mixturas populares que sirvieron para extender y hacer más respetable un género que en un comienzo cargaba con muchos prejuicios. Algo parecido le pasó al tango de la primera época cuando era considerado un ritmo carcelario y suburbano que poco a poco fue ganando espacio hasta convertirse en algo reconocible por todos.
- Pero, a diferencia del ango, la murga es un fenómeno colectivo...
- Digo que es similar pero no igual. Hay otro elemento que excede lo musical y que ahora perciben también los argentinos: la aureola que genera el canto polifónico de la murga, la discusión previa que hace pronunciarte sobre las cosas y el sentir que en los tablados no están los grandes artistas del mundo del espectáculo, sino que es un pedacito de barrio que se subió a un escenario. Eso transmite una dulzura muy grande con el espectador.
- Existe, por otro lado, un movimiento renovador que recibe muy buenos comentarios entre los aficionados porteños...
- El circuito de murga jóven es realmente espectacular y podría decirse que renovó el carnaval montevideano. Hay agrupaciones que han salido de ese espacio y hoy están descollando. Es el caso de Agarrate Catalina -que ganó el concurso el año pasado- Queso Magro, La Mojigata. todo este movimiento permitió revitalizar el carnaval y asegura que estamos en el buen camino. Cuando los j´venes prosiguen una tradición es porque la tradición está profundamente arraigada.
Pablo Provitilo
Periódico Acción Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos
Segunda Quincena Marzo de 2006
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Biografía de Raul Castro |
Nació el 3 de marzo de 1950.
Estudió en la escuela Noruega, el liceo Joaquín Suarez,
el IAVA, la facultad de Agronomía, el Anglo y la UTU: Artes Aplicadas
y Periodismo.
Jugó al basquet en el Club Sporting, Auriblanco; Tabaré,
Neptuno y Colón.
Trabajó en la Ferretería La Llave y en la refinería
de ANCAP hasta la huelga de 73.
Integró varios grupos musicales: Rembazot y El Pastel y el grupo
Nacional Patria Libre, junto a Jorge Lazaroff, Jorge Bonaldi y Miguel
Amarillo (posteriormente Jaime Roos).
Previo al carnaval del 74 es prohibido el Grupo Las Ranas del cual formó
parte.
Viaja a Europa donde además de cantar en locales nocturnos y
distintos espectáculos, trabaja de acompañante de literas
en el tren Puerta de Sol que hace el recorrido Madrid-París dos
veces por semana.
Fue expulsado de España en el 75 por la policía de Franco
por vinculación con la izquierda española.
Después de una breve estadía en París, recorre
Europa a dedo y vuelve a Uruguay.
Escribe textos para Jaime Roos y Jorge Lazaroff ^^Baile de Máscaras^^
entre otros.
Desde el carnaval del 81 es cantor, letrista, director general y productor
de la Falta y Resto hasta el día de hoy.
Trabaja en publicidad desde 1986 y desde el 91 tiene su propia agencia:
Escenario Publicidad.
Obtiene algunos premios como publicista y letrista de carnaval.
Fue acotr de reparto en la película ^^Estrella del Sur^^, de
Luis Nieto.
Tiene cuatro hijos: Juan Felipe Castro, Soledad y Leandro se su primer
matrimonio y Pedro el primero de su actual pareja.
Es del barrio de Pocitos, socio vitalicio de Peñarol.
Su sueño: Propagar la murga uruguaya por el mundo.
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