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Murga Primer Premio Concurso Oficial 2005
Ensayo:Club Banco Hipotecario, Colonia 2189 esq. A.Beisso

Ana Laura De Brito especial para Trê

Se puede de decir que en la jornada de ayer, un Teatro de Verano a pleno fue testigo del momento más esperado de este carnaval 2010, la vuelta al concurso de Agarrate Catalina.

La murga comandada por los hermanos Cardozo, cumplió con creces, con las expectativas generadas presentando un muy buen espectáculo, cuidado hasta en el más mínimo detalle  y con momentos desopilantes en materia de risa y comunicación.

Civilización es el título de la obra que transita por varios espacios temáticos que abarcan la idiosincrasia de los uruguayos, poniendo en todo momento de manifiesto sobre el escenario las miserias humanas desde un punto de vista humorístico y descontracturado.

La vuelta de la Catalina tuvo como “frutilla del postre” el retorno de uno de los personajes que mejores réditos le ha dado a la murga sobre las tablas en su corta y galardonada vida artística. El “Pepe Mujica”, personaje interpretado excelentemente por Martín Cardozo fue el mejor momento de la murga en el escenario.

El personaje es traído a escena en un contexto  bastante distinto al de su primera aparición en el año 2005, y con el objetivo de “civilizarlo”, buscando desde un lado humorístico abordar las falencias lingüísticas del recientemente electo presidente de los uruguayos.

Presentación y Retiradas, hermosas y sin desperdicio, al mejor estilo de Agarrate Catalina. Grandes momentos de humor  y algunas cuestiones para reflexionar fue lo que dejó  la presentación de la murga en el Ramón Collazo.

Evidentemente la Catalina volverá a ser referente en la categoría de murgas, de cara al conurso de este año.

http://www.tre.com.uy/destacados/-sexta-etapa-civilizacion-y-barbarie.php

Buscando limpiar la cabeza

Por Juan Castel


Este año Yamandú Cardozo mira el Carnaval desde la platea. La historia es conocida: hace unos meses Agarrate Catalina decidió no participar del Carnaval 2009. El hecho generó cierto revuelo debido a la tremenda popularidad que tiene la murga ganadora del Primer Premio en 2008. También instaló esa especie de debate carnavalero sobre si la razón de ser de las murgas es el público de febrero o no. ¿Qué piensa el director responsable de la Catalina al repecto? ¿Cómo vive este arranque de Carnaval? La charla empezó por ahí y nos fue llevando a otros lugares más que interesantes. Pasen y vean.

- Debe ser tu arranque de Carnaval más tranquilo de los últimos años…

- Sí, sin dudas. Hasta ahora viene toda la parte del goce y del disfrute, igual te dan ganas de hacer alguna cosita nueva y ensayarla. Pero no estamos sintiendo lo que pensábamos que íbamos a sentir, que era una terrible sensación de “pah, ¡qué hicimos!”. Estamos tranquilos, más que nada de la cabeza. Porque en realidad ya estamos al palo con las giras, volviendo todos los días re tarde. Está divino lo que estamos haciendo.

- Todo disfrute…


- Sí, lo estábamos precisando un poco. Estuvo bueno porque nos dimos unas vacaciones para descansar de nosotros mismos y la mayoría nos alquilamos una casa juntos en La Pedrera. Somos como el soldado que vuelve al cuartel teniendo día libre. Porque además la decisión de no salir en Carnaval no fue una cuestión unánime, sino que nos llevó un proceso. Nosotros lo planteamos y la barra en general quería salir. Y estuvo bárbaro que ahora nos hayamos dado cuenta de que sí lo necesitábamos y que estuvimos bien. Nos van a costar algunas cosas y vamos a querer estar en Carnaval pero nos viene bien a nivel de la salud del grupo.

- En la interna ¿cómo quedó la cosa en ese sentido?


- Es que casi todo el mundo quería salir. Los que vinimos con esa idea en la cabeza fuimos Tabaré (Cardozo), Carlitos Tanco, el Rafa (Cotelo) y yo. Y estuvo buenísimo. Para nosotros fue una comprobación de una cantidad de cosas. Y una alegría en el sentido de que todos los tipos que querían salir, que tenían mil argumentos para salir, y verdadero convencimiento de que iba a ser una cagada no salir, depusieron esos argumentos no en una discusión, sino en una charla, al entender que la barra que está a cargo de armar el espectáculo precisaba airear y limpiar la cabeza. Y fue una satisfacción para nosotros ver que nuestros compañeros están súper colgados artísticamente. En el sentido de que no querían salir a hacer una cosa que nosotros hiciéramos “de taco”. Eso está mortal. Más sabiendo lo que hoy por hoy significa la Catalina para un montón de gente. Porque uno intuye que más o menos, por más cansado que estés y sin pecar de pedante ni nada, podés armar una cosa con la que más o menos te entreveres. Y está mortal sentir que ningún compañero quiso hacer una cosa como para “entreverarse”, y no estoy hablando solo del concurso. Sinó de que podíamos estar en un lugar de comodidad sin exigirnos al cien por cien.

- ¿Cómo te llevás con eso llamado “éxito”?

- Y, bien. Porque yo lo traduzco a cariño. Por ejemplo con la convocatoria que hemos tenido. O la cuestión de la parada por la calle y las fotos. O verlo en hechos muy tangibles, como por ejemplo cantidad de gente que tiene el tatuaje de la murga. El otro día me encontré con un tipo que me dijo “¿te acordás que yo tenía uno? Bueno, me hice otro”. Dos tatuajes de la murga. Cosas que me impresionan. Porque le decís “loco ¿qué hiciste? Esto te queda para toda tu vida, no seas malo”.

- Es fuerte…

- Es fuerte. Es salado para nosotros. Porque darse cuenta que lo que hacemos juntos, con una cantidad de amigos, significa tanto para una persona como para llevarlo en su piel para toda la vida. O todo lo que nos dicen muchas veces, todas las manifestaciones de cariño. Está buenísimo cuando se puede traducir a cariño. Está bueno que pase algo así con la gente.

- ¿Eso a vos te modifica en algo a la hora de pensar un espectáculo? Voy a que capaz que un día hacés algo que sabés que al grueso de la gente no le va a gustar...

- Claro, complica el partido en el buen sentido. Porque te obliga a pensar que hay una cantidad de gente que va a estar ahí. Y lo hemos resuelto con la barra, sobre todo los que estamos armando los espectáculos, con una cosa que es recurrente: la honestidad artística. También se nos planteó a la hora de no salir en Carnaval. Porque hubo una cantidad de gente que se enojó, que dijo “tienen que salir, ¿estás cansado? Cansado están los que van a laburar, hermano. ¿Vos de qué estás cansado, papá?” Pero bueno, yo siento que si hay algo a lo que intentamos a acostumbrar a toda esa gente que sigue a la Catalina es que los espectáculos de la Catalina están hechos con mucha honestidad y con mucho laburo. El contenido o la forma tendrán que ver con lo que nos pasa en ese momento. De hecho nos pasó un poco con El Viaje. Nosotros sabíamos que había una cantidad de gente que iba a esperar que cuando se abriera el telón estuviera la Catalina plantada, cantando a su manera una clarinada, y que fuera un espectáculo con una envoltura más tendiente a lo humorístico y no que tuviera que ver más con una cuestión nostálgica. Nos pasó con una cantidad de gente que encontró una cosa completamente distinta a la que quería ver. Y eso a nosotros me parece que nos hizo un bien bárbaro. El hecho de poder zafar de ese único trillo al que te induce la gente que te sigue, en una buena ¿no? Porque me pasaba a mí cuando iba a ver a la Falta, acostumbrarme a los cambios de la Falta no me era fácil. Pero por otro lado me parece que cuando se logra hacer está buenísimo. Y me parece que eso pasó con este espectáculo y que está mortal que la gente se acostumbre a que puede seguir pasando. Que la Catalina puede seguir buscando por otros caminos.

- Te voy a tirar un par de frases que andan dando vueltas con respecto a la Catalina y vos me das tu opinión.

- Dale.

- “La Catalina arma los espectáculos pensando en la gira por Argentina”…

- Esa es una afirmación que me parece que se cae por su propio peso, porque de hecho si lo hiciéramos así es completamente al pedo presentarnos al Carnaval. No nos presentamos. Lo armamos con más tiempo y no nos exponemos al juicio público de “estos están haciendo una murga for export”. Si nuestro interés no fuera presentarnos al Carnaval no hubiéramos ensayado hasta doce horas metidos acá adentro, hasta las cuatro de la mañana, con el Coco Rivero intentando poder ser viejos. O no hubiéramos estado cualquier cantidad de horas sacando letras como locos. Armamos los espectáculos con el contenido que tenemos ganas y de la manera que tenemos ganas. Sin transar un pelito en nada. Sí discutimos internamente y buscamos la manera de lo que nos parece mejor o peor. Armamos el espectáculo de manera unitaria y como hecho artístico válido en sí mismo. Después elegimos con todo el amor del mundo exponerlo en Carnaval porque es nuestro lugar. Porque es nuestra cuna y porque es el lugar ideal para eso. Después obviamente sabemos que vamos a poder seguir laburando todo el año. Y si tenemos la chance de presentarnos en Argentina, en Hawaii, en el Congo, en Madagascar o en el tablado de La Tierrita en invierno lo vamos a hacer.

- Otra: “La Catalina no salió en este Carnaval porque hace más guita saliendo de gira”…

- Mirá, hay una frase que repetimos siempre, que grafica claramente lo que nosotros pensamos acerca de esto. Y es que está buenísimo que para alguno de nosotros esto que es nuestra vocación más profunda y más honesta se empiece a parecer a una profesión. Y lo disfruto como loco. Si yo fuera carpintero me encantaría ganarme la vida haciendo muebles, me encantaría. Estamos en esta pelea por intentar muchos de nosotros sobrevivir con lo que tiene que ver con lo artístico, no sólo con la murga. Aparte la decisión de no salir en Carnaval se dio primero, y ante ese salto al vacío de no saber que íbamos a hacer en estos meses aprovechamos para llenar ese espacio con laburo y con la posibilidad de armar algo que ya teníamos ganas de hacer hace mucho tiempo que es una gira por todo el interior. Por aquello de que además también sentimos que el Carnaval para ser de verdad la mayor fiesta popular de todo el país está un poco exclusivamente montevideano. Esto tampoco soluciona nada, ni es que seamos los próceres del Uruguay unido ni los caudillos de Momo que van a unir citadinos y campesinos. Lo disfrutamos y nos encanta llevar la murga a un montón de lados. Además fijate que si fuera por la guita nosotros sabemos que armando un espectáculo con el que más o menos nos entreveremos y estemos en la definición, nos aseguramos el laburo de todo el año. Entonces si alguien lo mira desde el punto de vista del negocio, hicimos un mal negocio. Porque con el espectáculo que hubiéramos hecho trabajábamos todo el año. Y hubiéramos tenido un piso de calidad que creo que puede tener la murga, y hubiéramos tenido no solo el trabajo de Carnaval sino además el trabajo de todo el año ya asegurado. Por ejemplo fechas que ya hay en Argentina para que nosotros presentemos un nuevo espectáculo.

- En materia de concurso, ¿te desgasta la competencia? ¿Hasta qué punto te pesa?
 
- Bueno, eso es una de los aspectos fundamentales de por qué esta decisión de no salir. El desgaste de la competencia.

- Porque vos salís “a ganar”...

- No hay nadie que te pueda decir que está en el concurso y que no acepta las reglas del concurso. Si además a mí me pareciera que el concurso es lo peor que le puede haber pasado al Carnaval, que es una cosa completamente inaceptable para mí, entonces no concursaría. Yo no te puedo estar mintiendo y decir “detesto el concurso, es la mierda más grande que vi en mi vida, que mal que me hace” y estoy concursando. Lo que nosotros siempre buscamos es encontrar la manera de concursar con nuestra cabeza y dándole su justa medida al valor del concurso. Eso no implica que no tengamos claro que el motor que nos impulsa a hacer un espectáculo no es el concurso. Cuando yo estoy solo en mi casa en julio pienso una cantidad de cosas menos ganar. Tengo ganas de escribir algo que me haga comunicarme con una cantidad de personas y acercarme a una cantidad de gente. Y que por un rato suceda algo entre esa gente y nosotros. Las ganas de comunicarnos y de gritar esto que tenemos adentro en forma de murga es lo que nos mueve a hacer un espectáculo. Y eso tenemos que tenerlo presente. Lo que pasa es que el concurso últimamente, no sé si es una apreciación mía o por lo que nos ha tocado pasar, está cobrando una omnipresencia tremenda. Y se está comiendo a la fiesta, siento yo. Y seguramente seamos culpables también nosotros de eso. Y todos los que estamos en el ámbito del Carnaval, desde todos lados. Nosotros siempre aceptamos eso y no andamos lloriqueando y diciendo “ay, ¿por qué nos critican?”. Lógico que nos critiquen. Pero no es una cuestión solo contra la Catalina, o contra Yamandú, Tabaré o Martincito. Capaz que hay gente que sí, pero no es que todo el mundo nos odie. ¿Qué pasa? Circunstancialmente es la murga que desde el 2005 hasta acá ha hecho más tablados. Es una murga que ha tenido una repercusión muy grande, haciendo una cantidad de cosas, viajando. Es lógico que pase.

- Pasó con otros conjuntos, con Asaltantes en 2007 si ir más lejos. De repente los hinchas de ustedes decían “no, esa murga”…

- Claro. Y más con las murgas que prolongadamente marcaron cosas, no sé, Contrafarsa y Diablos Verdes. O la Falta cuando salía. Seguro que les pasaba eso. La Soberana, las murgas que durante un tiempo lograron cosas como muy concentradas. Es lógico que pase eso y es lógico que todo el mundo quiera voltear a ese muñeco. Ahora, también es lógico que eso nos canse a nosotros. Porque también la competencia hace que nos ericemos y estemos así como muy hipersensibles los carnavaleros. Que somos muy propensos a salir a sacar espadas de la nada y a salir a saltar y a tirar dardos. Y fue una cosa que nosotros por política de la murga intentamos no hacer. Entonces, ¿qué pasa? Cada vez esas pedradas, lógicas, son más fuertes, son más y vienen de más lados. Entonces uno cuando está entero de la cabeza, del cuerpo, cuando no está fastidiado, cuando todo es idilio, hace el esfuerzo de esquivar todo eso, porque es lo que uno tiene que hacer, el precio que hay que pagar. Está claro. Lo reitero, todas las murgas que han pasado por esta circunstancia lo han hecho. El  problema es cuando uno está cansado y siente que va a subir a dar esa pelea, en el buen sentido, cansado. Entonces corrés el riesgo de que una de esas pedradas o una de esas piñas te emboque, te tire al piso y te siente de culo. Y no estoy hablando del concurso acá. Estoy hablando de ensuciarse las manos saliendo a responder. O saliendo a tirar una pedrada uno también, que jamás lo hemos hecho. O que terminemos el Carnaval envenenados.

- ¿Nunca les pasó?

- No. Nos mordimos mil veces. Eso sí. Seguro que sí.

- Se les ha visto alguna vez...

- Claro que sí. Pero nos mordimos mil veces y mantuvimos siempre esa política. Por ejemplo, el año 2007. Era el más fácil para que nosotros saliéramos a quemar Roma. Porque más allá de lo subjetivo hubo una cuestión objetiva, mirándolo todo lo que puedo desde afuera, de reclamo de una gran cantidad de gente, de una gran parte del público de Carnaval, acerca de la posición final de la Catalina y de los ganadores y de no sé que. Un mes después se seguía hablando de eso, no solo lo publicó el periodismo especializado de Carnaval. Vi gente escribiendo en los diarios sobre el clima y diciendo “el clima va a estar horrible como lo que pasó con la Catalina”. Ese tipo de cosas que nosotros tratamos que fueran lo más externas posibles y que no nos tocaran. Claro que teníamos nuestra posición al respecto. Y claro que nosotros pensamos lo que pensamos de los fallos de ese Carnaval y pensamos lo que pensamos de nuestro espectáculo mucho más allá del concurso y de lo que nos pasó. Pero tampoco te voy a decir que eso nos resultó ajeno. Igual pudimos mantener una conducta de ni siquiera hablar sobre el tema, ni salir a decir absolutamente nada ni criticar a nadie. Porque eso es una cosa que también se ejercita. Y se ejercita colectivamente. Y no es que Yamandú venga como un mesías a decir “muchachos, tenemos que...”. La barra ha encontrado esa manera de funcionar para sobrevivir. Laburar mucho, estar muy orgullosos de lo que hacemos y respetar mucho las otras cosas. Está claro que por momentos uno se enrosca.

- Es que se le pone mucha pasión a la cosa…

- Claro

- Y te puede tarar también. Es normal que estando en esa rosca te tares

- Pero eso es lo que nosotros queríamos evitar también con salir. El saber que capaz que estábamos muy cerca en una de esas de tararnos. Y no queríamos. Yo no quería. Y no quiero eso para mis espectáculos, para los espectáculos que hago con tanta pasión, con tanto cariño, donde uno está tan desnudo y donde está movilizando una cantidad de cosas de un grupo que se junta para armarlo. Entonces sentíamos que teníamos que salir un poquito de ese tren, mirar un poco para atrás. Mirar todo lo que a nosotros nos pasó. Fue un volcán. Hace seis años estábamos yendo a los tablados, pagando entrada para ir a ver a las murgas que nos gustaban.

- ¿No te da un poco de miedo ese crecimiento tan vertiginoso?

- En realidad hay una cosa que dice Tabaré, a la cual yo suscribo y repito permanentemente, que es que es muy difícil relatar el partido mientras uno lo juega. Entonces también hay muchas cosas de las que por ejemplo estamos cayendo ahora que no salimos en Carnaval. Y mirar y decir “loco, que salado esto”.  Por ejemplo lo de ir a Córdoba, Santiago del Estero, Rosario, Mendoza y encontrar gente tatuada, gente con un nivel de identificación tal como para hacer una bandera a mil quinientos kilómetros de acá. Te ponés a pensar un poco en todas esas cosas y sí, a veces te asusta, te abruma o te pesa.

- ¿Y dónde te parece que está el secreto para generar eso?


- No lo sé. De verdad que no lo sé. De verdad que no te puedo decir “la fórmula para esto es esto”.

- Menos mal..

- Claro. Sino es una cagada. Claro que sí. Sino estoy vendiendo humo. Sé que laburamos mucho para los espectáculos, de verdad nos rompemos el culo. Que le ponemos un inmenso amor y que nos hace muy felices lo que hacemos. De repente tiene que ver con eso. Por otro lado esa teoría se cae si yo promulgo eso como los ingredientes indispensables para que eso pase y garantes del éxito. Porque hay otras murgas que laburan con el mismo amor que la Catalina, se rompen el culo igual que la Catalina o más, y no les pasa tanto, o les pasa en otros grados, o en otras medidas. A mí mismo me ha pasado. Por ejemplo en La Eterna Madrugada, laburando con Tabaré, con Carlitos Tanco, los mismos. Y además con cracks como Roberto García, como el Yaya (Pereira). Y no solo que no se dio sino que salimos penúltimos y además hicimos quince tablados. Y nos queríamos matar cuando pasaban las bañaderas de los otros conjuntos y nosotros estábamos tomando cerveza en el club. Y nos moríamos de desolación. Entonces no sé que es lo que pasó. De verdad. Capaz que tuvimos el culo enorme de que la coyuntura, de que el país cambió justo en 2005, no sé que pasó. Lo que si te puedo decir es que estamos concentradísimos disfrutándolo como locos mientras dure. Estamos  prendidos de ese barrilete que esperamos que siga en el aire mucho tiempo más. Nunca se sabe. Y no tengo la ecuación justa. No sé. En realidad no tengo la respuesta para eso.

http://www.tre.com.uy/entrevistas/-nos-mordimos-la-lengua-mil-veces-y-no-es-facil.php

Tabaré Cardozo volvió la dirección de Agarrate Catalina, tras su pasaje en 2006. Este regreso lo hizo acompañar a la murga en sus viajes por México, Portugal y Argentina, y lo tiene pronto para un nuevo viaje a Europa con todo el conjunto. A pesar de tanta actividad, el músico no dejó de lado su carrera solita. Tiene un DVD a punto de salir a la calle y está grabando un nuevo disco, el tercero de su carrera.

¿Cómo te lleva volver a la dirección de Agarrate Catalina?
Por ahora es interino. Estoy cubriendo la falta de director por el invierno. En la murga hay dos grupos para después de carnaval. Unos son los que están fijos, es decir, los que se comprometen a estar todas las funciones. Los otros cobran un poco menos, y no tienen la misma obligación. Como el director (Martín Duarte) no podía estar fijo, había que llamar a otro. Yo sabía todo el repertorio, siempre estuve con la murga abajo y arriba del escenario, y eso me transformó en la opción más fácil.

¿Cuándo se decidió?
Surgió cuando terminó Carnaval y se hizo la reunión para definir el laburo del invierno. Así que no sé hasta cuando durará el reinado (risas). Pero estoy contento, cómodo, disfruto mucho de estar acá en este grupo, donde están mis amigos, mis hermanos y hasta mi cuñada.

¿De qué tratan estas funciones en MovieCenter?
El espectáculo es mucho más largo que en carnaval. Mezcla distintos cuplés, muchas canciones y retiradas de otros años, además de la actuación del 2007. También hay invitados. Carlos Tanco hace un personaje, y Freddy González (de Curtidores de Hongos) canta y actúa. Esto también se da por los que pueden estar fijos y los que no. Rafa Cotelo está trabajando con La Redonda en Canal 12, y tiene ocupados los fines de semana. Entonces se llamó a Freddy para que ocupara su lugar. Pero a México no pudo ir ninguno de los dos, entonces fue Tanco. Ahora en el Movie participan los tres.

El ciclo, ¿se hizo con el objetivo de presentar el nuevo disco, El corso del ser humano?
Lo que pasa es que es mucho más que el espectáculo de 2007. Hay muchas cosas más y la actuación de este año está incluida. Obviamente que la gente también lo toma como una presentación del disco, pero no creo que se haya pensado como la "presentación oficial".

¿Es distinto el comportamiento del público en el teatro, respecto a un tablado?
La murga tiene una gran capacidad de concentrar la atención. En el tablado o en un teatro, la gente le da pelota, la comunicación se da de forma muy similar. La gente está sentada en las butacas riéndose y emocionándose. Claro que las condiciones de audio, luces y comodidad son mucho mejores, pero eso no incide en nuestro laburo ni en el rebote que se recibe de la gente.

¿Qué parte del show tiene mayor respuesta de los espectadores?
El cuplé del Sueño Americano funcionó muy bien en todo el mundo. La historia (sobre empleados de una cadena de hamburguesas) se puede entender en todos lados porque la globalización, que tanto perjudica, ayudó.

(En base a El Observador) http://www.observa.com.uy/Osecciones/vida/nota.aspx?id=80199

2006
“El abrazo de la gente”

Acaba de terminar la primera actuación de la noche de “Agarrate Catalina”, pero apenas queda un rastro de pintura en el rostro de su Director Responsable y componente, Yamandú Cardozo. Caminando hacia el camión lo escoltó el aplauso cerrado de la gente, mientras el maquillaje se iba quedando prendido en las caritas de los chiquilines que pedían besos... algunos -lo más tímidos- lo miraban estirando la mano, intentando tocar el traje del murguista.
El aplauso es un regalo, como también lo es ver a esos cuerpitos de cinco años vestidos con las remeras de la “Catalina”... y Yamandú lo sabe.

 

¿Cómo se sienten con la respuesta que están teniendo en los barrios?

Estoy muy contento, porque la respuesta de la gente se refleja directamente en el número de tablados que hicimos; si no se nos hubieran suspendido diez por el mal tiempo, llegábamos con 107 a la Segunda Rueda. Y no está sólo el tema de la cantidad sino de la calidad, porque la gente nos ha recibido con mucho cariño, en todos los tablados y en todos los barrios. Siempre es un motivo de alegría que el espectáculo funcione muy bien tanto en Manga como en el Defensor, tanto en Tres Cruces como en Rincón del Cerro. Eso está buenísimo porque quiere decir que la gente entiende lo que le cantamos, entiende lo que le queremos decir y lo disfruta. Eso es para lo que sale uno, para sentir ese abrazo de la gente. El Carnaval es como una fiesta de la comunicación, un intento desesperado de comunicación... y cuando se concreta es muy lindo.

¿Qué es lo que le quieren comunicar a la gente?

Eso depende del año, de lo que tengamos en el espectáculo. Este año nos pusimos a hablar sobre una cantidad de cosas que pasan en el mundo... por ejemplo con los hombres de mundo estamos hablando de la resignación, y lo peligrosa que es como remedio al desconsuelo que da el que las cosas no se puedan cambiar. La resignación como remedio nos parece muy peligrosa, y teníamos ganas de hablar del daño que causa en el mundo. También queríamos hablar sobre qué pasa con los niños en el mundo; este es un año muy importante para nosotros, porque nacieron tres niños que son hijos de nuestros amigos. Nos parecía que un espectáculo del fin del mundo tenía que tener un lugar para ellos, queríamos darles ese regalo. Y también dejar la reflexión sobre qué mundo les dejamos a los niños que vienen... nosotros estamos como en un limbo porque somos recién grandes, estamos acostumbrados a hablar del mundo que nos dejaron, pero ahora nosotros también estamos dejando un mundo, decidiendo y haciendo cosas que inciden sobre él. Entonces nos pusimos a pensar un poco sobre eso, sobre qué pasa con nuestras acciones, y qué consecuencias traen para el mundo de nuestros niños. Hay otras cosas que tocamos con humor, pero esto lo tocamos con seriedad. Hablamos justamente de qué está pasando en el mundo, y cuál es la responsabilidad de cada uno en eso.

¿“Agarrate Catalina” está creando su propio lenguaje dentro del Carnaval?

En realidad nosotros no inventamos nada, es mucho más fácil para nosotros porque ya existían cien años de murga para atrás, donde grandes murgueros probaron una cantidad de cosas que nosotros vimos y aprendimos desde los tablados. Lo que hacemos es mezclar con una cuchara diferente el mismo tuco que hicieron esos tipos; tenemos la ventaja empírica de que ellos ya han probado mucho, y nosotros nos paramos sobre los peldaños que construyeron e intentamos hacer cosas nuevas, que capaz que sirven para después y capaz que no. Lo que intentamos es tener una coherencia muy grande con lo que pensamos, que en nuestros espectáculos prime la honestidad. Queremos decir lo que realmente tenemos ganas de decir, y hacerlo de la forma en que tenemos ganas de decirlo. Que nada, ni siquiera el concurso, nos ponga límites a eso. De repente por ahí se puede estar formando un lenguaje de la murga, sinceramente no lo sé, aunque estaría bueno que pasara. Lo que sí sé es que actuamos de una forma en que sentimos lo que hacemos.

Hay algo que podría señalar una tendencia en las murgas provenientes de Murga Joven, y es que el concurso, si bien importa, puede llegar a ser secundario... ¿es así con ustedes?

Creo que el concurso está bueno, y está bueno disfrutarlo de una manera especial. A su vez lo del año pasado también nos gustó... a todo el mundo le gustan los mimos, estuvimos hasta la una de la tarde del otro día festejando. Pero claro, no es lo principal. Hay un montón de cosas que pasan en los tablados que sí son fundamentales. Si a nosotros –o a cualquier carnavalero, espero yo- le dan a elegir entre llevarse la copa para la casa habiendo hecho un tablado, o salir en el lugar que a los jurados les parezca que hay que salir y hacer 130 tablados... es obvio que vamos a elegir los tablados. Porque el Carnaval es eso, son los tablados, la fiesta está ahí. Es divino el Teatro de Verano, el concurso tiene una mística increíble, y se puede disfrutar. Pero en el caso de la “Catalina” no es el objetivo principal, de ninguna manera. El objetivo es hacer un buen espectáculo con el que estemos conformes, regalárselo a la gente de la mejor manera que podamos, y laburar y rompernos todos para que salga de la mejor manera. Después está buenísimo si viene el premio, no te voy a decir que me dio lo mismo cuando ganamos el año pasado porque no es verdad; me encantó haber ganado. Pero como te decía, no es el objetivo primordial, y jamás –por sobre todas las cosas- nos puede enceguecer e impedir disfrutar el goce de los tablados. Cuando el concurso te envenena y empieza a hacer que no disfrutes otros espectáculos, cuando entrás a cuestionar envenenado el trabajo de otros compañeros que están haciendo un espectáculo por el que también trabajaron mucho, y lo que vas a ver es que se caiga el trapecista... eso está muy mal. Cuando te enceguece el oro de la copa, que es de lata pintada... marchaste. Ojalá que no nos pase nunca, por ahora no nos ha pasado y venimos disfrutando bárbaro. Disfrutamos de lo que hacemos por el hecho de lo que hacemos, y con la suerte que tenemos de que la gente nos escuche, nos espere y nos quiera... eso es impagable, y pesa muchísimo más en la balanza que cualquier copa, cualquier medalla, cualquier estatuita. No hay duda de eso.

Agradecemos el permiso brindado de los Editores de MOMO DIARIO, especialmete a Marcela Schenck para la publicación de esta nota
en nuestro
Portal de Murgas.