Llegamos casi en hora, nos apuramos ya que pedían puntualidad. Algunas personas en la puerta fumaban y charlaban mientras esperaban para entrar, ya que a diez minutos del comienzo todavía no se podía. La ansiedad me ganaba así que termine mi cigarro y subí la escalera hasta donde pude, quede casi arriba, pero no veía nada todavía, era imposible avanzar.
Ya faltando décimas las caras conocidas se sumaban (todos con invitación en mano) entre saludos y asombro, los que iban llegando miraban hacia arriba y no entendían mucho lo de la fila, bastaba simplemente con escuchar, ya que los muchachos repasaban... (como buenos uruguayos)... últimos detalles del espectáculo que brindarían a continuación.
Pasaron otros diez que al menos a mi se me hicieron eternos. Al fin logramos subir en un paso corto pero apurado, íbamos ingresando de a uno y nos recibía con una sonrisa y saludo de bienvenida, (cual cumpleaños familiar).. la RR.PP de la murga.
El lugar, pequeño intimo y acogedor, me sorprendió que una murga actuara ahí, pero bueno se esperaba l mejor. El ambiente familiar, la mayoría de las caras conocidas , ya que como mencione antes solo se accedía con invitación, ¡la cual nunca me pidieron!. Los murguistas hacían barra y saludaban a sus allegados y demás, mientras nos íbamos acomodando. Un montón de mesitas numeradas frente al modesto pero muy buen escenario adornaban el espacio, con mi amiga elegimos la 22, en la tercer fila creo!... una columna interrumpía un poco mi visión, pero ya me acomodaría mejor llegado el momento. Los mozos comenzaron a recorrer las mesas levantando pedidos, siendo que una de las reglas de la casa es no hacerlo mientras el artista esta actuando, lo cual me parece muy bueno, para lograr total concentración en el artista así como en el espectador.
La pared que se levantaba tras el escenario era una pantalla gigante que se encendía en ese momento mostrando imágenes de ensayos, la bañadera y fragmentos de otros años de la murga. Paso otra media hora, empapados en viejos couples y despedidas, esta vez el tiempo corrió rápido.
Subió el dueño de la murga a dar la bienvenida, comentar un poco l que iba a pasar y presentar oficialmente el DVD el cual veríamos antes de escucharlos cantar.
Durante ese rato me transporte a febrero, pero luego también a enero porque contenía parte de los ensayos, los cuales intente ir a todos los posibles, acompañaban fragmentos del desfile por 18 de julio, y todo el backstagge del teatro.
Paso un lapso de tiempo mientras los mozos seguían su paseo por las mesas, los murguistas desparramados saludando gente y otros calentando gargantas.
Ahora cortan el DVD y vuelve a escena el dueño de la múrga, esta vez para hacer agradecimientos y entregar un presente a cada uno de los auspicíantes , van subiendo de a uno dicen unas palabras y se llevan el CD/DVD y una plaqueta o algo así que no alcanzo a distinguir bien, a todos se los despide con un aplauso. Esta por empezar el show, mi mesa ya no tiene nada pedimos otro trago antes del comienzo para acompañar la cantarula.
Se apagan las luces, y van subiendo al escenario, menos la batería que se acomoda a la izquierda del mismo, y el director que también queda abajo para tener más comodidad. Arrancan con un clásico de la murga, el sonido esta bárbaro, envuelve todo!... dan ganas de subirse y cantar con ellos.., al corte del segundo tema, Albino se manda la presentación de los nuevos integrantes que se unen al grupo, pero de antaño en el carnaval. Luego un par de canciones más que siguieron con un monólogo muy divertido también de Albino, que ahora presento a todo el plantel, de una manera que solo él puede hacerlo!.
Con la última despedida terminaron los más osados, de pie, pero todos aplaudiendo y acompañando al coro...Es una fiesta!, los muchachos bajan por el costado cantando entre las mesas, sus voces se van perdiendo, ahora solo prima el sonido de la batería, hacen un solo el cual antes catalogaron de sublimé, y no estuvieron para nada lejos.
Ya entre el ruido del bombo y el redoblante están todos parados saludando y felicitando a los muchachos, por la linda velada que hicieron pasar. Entre sonrisas y empujones logramos bajar, prendimos un cigarro y nos fuimos tarareando la última con los platillos sonando todavía en la cabeza.
LOLA
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