¿Cómo te acercás
a la “Reina de la Teja”?
Me acerco a “La Reina” a raíz de
una recomendación que Emilia Díaz le hizo al Gato (Morgade),
luego de eso me llamaron y no me pudieron echar nunca más. Este
es mi primer acercamiento al Carnaval, nunca antes había hecho
nada, pero tenía muchísimas ganas y muchísimo amor
por hacerlo. Me habían surgido antes un par de propuestas para
guionar, pero se fue postergando y nunca lo hice... ahora por suerte
estoy acá. Estoy muy contenta.
¿Cómo fue esa primera
vez en el Teatro de Verano?
Fue increíble, cuando se abrió el telón
y vi toda esa gente... recuerdo que una amiga me había dicho:
“cuando se abra el telón vos no mires, mirá a uno
solo”. Imposible. Vi todo eso y pasé el segundo más
largo de mi vida, fue un segundo eterno en el cual quedé como
petrificada. Era o caerme o empezar, una de dos, no sabía qué
hacer. Fue divino, ver esa gente es genial.
¿Cómo ha sido la respuesta
que han tenido en la calle?
Muy heterogénea. Cada tablado es un mundo, está
buenísimo como cambia de lugar en lugar la respuesta de la gente.
Hemos tenido lugares donde parece que en el público no pasara
nada, y hemos tenido otros donde la gente se vuelve loca... es muy heterogéneo,
y muy lindo también. Ir el mismo día a cuatro tablados
y encontrarte con cuatro respuestas diferentes a lo que hacés
en el escenario es muy lindo.
¿Qué sentís cuando
pasan cosas como lo que está pasando mientras hacemos la nota?
Estás rodeada de niños esperando que les pintes la cara...
Esto es precioso, los niños en el Carnaval es
una de las cosas más lindas que hay. Los niños que piden
que los pintes, los niños que piden besos... a cada rato son
emociones y alegrías. Incluso en el cuplé de la niña
que hago –una niña de escuela, marginada- termino diciendo:
“que vengan los niños de entusiasmo y alegría”,
y cuando lo estaba diciendo en un tablado, un niño desde abajo
grita: “¡viva los niños!”. Fue genial, que
participara de esa manera. Ellos se sienten muy partícipes del
Carnaval, y creo que gran parte de esta fiesta va dedicada a ellos.
Pasás del mundo del teatro al
del Carnaval... ¿qué te genera eso?
No tienen nada que ver... tienen que ver en cuanto
a que siempre estás actuando, pero es otro mundo. Esto es una
rutina de alegría, el teatro por ahí me saca más
canas verdes, y esto me hace crecer el pelo. Es placentero, vengo con
ganas, vengo a divertirme y laburo divirtiéndome. En el teatro
por ahí me comprometo mucho más intelectualmente, y no
siempre el teatro es comedia, es otra cosa realmente, totalmente distinta.
Viajar con diecisiete tipos en un camión es también algo
increíble, insólito, pasan cosas graciosísimas
a menudo... es como que todo el tiempo es divertido.
¿Cómo ves este Carnaval?
Lo veo muy bien. No tengo mucha experiencia para comparar
–y menos desde adentro- pero lo estoy disfrutando muchísimo
y he tenido la oportunidad gracias a dios Momo de ver otros conjuntos,
otras murgas, y me he divertido muchísimo... creo que las propuestas
están bastante lindas.
¿Qué expectativas tenés
para cuando vuelvan a presentarse en el Teatro?
Particularmente -que me bajé enojada la otra
vez porque uno de mis cuplé lo desafiné horrible- espero
poder pulir ese tema y que me salga bien. En cuanto a la murga en general
ojalá que nos vaya mucho mejor, que podamos meterle y que salga
prolijo, con amor y con ganas. Que los nervios no nos jueguen para el
otro lado.
¿El año que vine te vamos
a volver a ver con la cara pintada?
¡Ojalá, dios Momo quiera por favor! Esto
es maravilloso.
¿Te gustaría escribir
también?
Sí, me gustaría. Tengo algunos esbozos
de ciertas cosas, voy a ver si este año me pongo las pilas para
presentar algo, a ver si le gusta a alguien. Me gustaría, la
verdad es que sí.